Con veinticinco años de retraso sobre su publicación he leído estos días "La lluvia amarilla" del leonés Julio Llamazares. Se trata del monólogo de Andrés, el último habitante de Ainielle, una aldea del Pirineo aragonés deshabitada. En su delirio previo a la muerte, el protagonista y narrador va repasando acontecimientos, en especial la marcha de su hijo Andrés al extranjero, huida que condenaba al pueblo a su irremisible desaparición. El hijo era la última esperanza de continuidad.
Es un lamento continuado, a veces repetitivo, que refleja el sentir de la gente de la montaña con acierto, pero en un lenguaje que resulta impostado. No hay nadie en el medio rural, ni aún hoy en día, que utilice términos tan cultos como algunos de los que usa el escritor a la hora de construir el relato. Si el texto estuviera puesto en boca de un noble arruinado, un cura o un médico rural, podría valer, pero en la de un labriego no.
[I would prefer not to / Preferiría no hacerlo]
Orri hau ez da ikusteko, irakurtzeko baizik. Lerro hauetan ez dituzu aurkituko gauza harrigarriak, txikiek baino. Página literaria en homenaje a Herman Melville [Bartleby], Iván Aleksándrovich Goncharov [Oblómov] y Dino Buzzati [Giovanni Drogo].
2013/05/29
2013/05/15
Fortaleza Buzzati
Concluí días atrás la lectura de "El desierto de los tártaros", novela del italiano Dino Buzzati, un escritor no demasiado difundido por estos pagos. El libro trata de la estancia del protagonista, Giovanni Drogo, en la llamada Fortaleza Bastiani, un destacamento situado en la frontera norte de un país imaginario, supuestamente amenazado por las tribus tártaras del otro lado.
En realidad, a lo largo del libro no se librará batalla alguna. Tan solo se desencadenarán algunas falsas alarmas, ocurrirán algunas escaramuzas, tragicómicas a veces, y en general nunca pasará nada en la fortaleza que vigila a los tártaros.
En realidad, a lo largo del libro no se librará batalla alguna. Tan solo se desencadenarán algunas falsas alarmas, ocurrirán algunas escaramuzas, tragicómicas a veces, y en general nunca pasará nada en la fortaleza que vigila a los tártaros.
2013/04/11
Cuéntame un cuento, Onetti (o Carver)
La costumbre de leer a un tiempo cinco o seis libros le hace a uno perder la perspectiva y, a veces, hasta dislocarse. He leído hace poco los cuentos completos de Juan Carlos Onetti, uno de mis autores latinoamericanos preferidos, sino el que más. Conocidas sus novelas, algunos de sus cuentos desmerecen, aunque otros, sobre todo los que se ubican en el territorio imaginado de Santa María, se encuentran a la altura, o sea, a mucha altura.
2013/02/22
Viajar con Pla
Llevaba tanto tiempo queriendo leer a Josep Pla, que cuando lo he hecho la satisfacción ha sido muy superior a la expectativa creada, al contrario de lo que suele ocurrir con otros escritores. Parece mentira que un libro como Viaje en autobús, del año 1942, pueda producir esa sensación de armonía que raras veces se encuentra en un libro.
Los pequeños retratos de costumbres que realiza el escritor catalán, con descripciones minuciosas como la que dedica a una becada, inconmesurable, le reconfortan a uno de tanta página volandera sin criterio y sin alma.
Los pequeños retratos de costumbres que realiza el escritor catalán, con descripciones minuciosas como la que dedica a una becada, inconmesurable, le reconfortan a uno de tanta página volandera sin criterio y sin alma.
2013/01/16
Rulfo, bartleby hasta el infinito
Hace unos pocos días concluí la lectura de "El llano en llamas", el libro que reúne los cuentos de Juan Rulfo, su principal obra junto a la novela corta "Pedro Parámo" y la póstuma "El gallo de oro". Diríase que Rulfo es el gran bartleby de la literatura del siglo XX. El escritor que dejó de escribir, sin más explicaciones, porque le vino en gana.
2012/11/05
Sabio Zweig
He concluido hace nada dos libros del exitoso autor austríaco Stefan Zweig, muerto en Brasil por mano propia en 1942, cuando los nazis dominaban Europa y ensombrecian el futuro de la humanidad. Zweig dejó este mundo convencido de la victoria de Hitler.
Nadie puede discutir la elegancia de un escritor al que tal vez le haya faltado una obra narrativa más poderosa para encaramarse en el podium de los mejores del pasado siglo.
Nadie puede discutir la elegancia de un escritor al que tal vez le haya faltado una obra narrativa más poderosa para encaramarse en el podium de los mejores del pasado siglo.
2012/04/17
Maldito Handke
Acabo de concluir la lectura de En una noche oscura salí de mi casa sosegada, novela de Peter Handke en la que se relata la aventura en el bosque de un farmaceútico de un pueblecito cerca del aeropuerto de Salzburgo, aficionado a los hongos.
Probablemente no sea la mejor obra del autor austríaco, pero cualquier libro de él vale mucho más que la mayoría de los que inundan las listas de ventas y los escaparates de las librerías.
Probablemente no sea la mejor obra del autor austríaco, pero cualquier libro de él vale mucho más que la mayoría de los que inundan las listas de ventas y los escaparates de las librerías.
2012/03/13
"Cruz sin amor", alegato antinazi de Heinrich Böll
2012/03/11
El joven tumbado (Oblómov)
por Enrique Vila-Matas
Me acuerdo de Rilke, para quien la vida en sí, pura y libre de las determinaciones particulares que la califican y delimitan, se parecía a la muerte; lo era en tanto que puro espacio hueco e impreciso, ausencia y concavidad. “¿Cuándo es el presente?”, llegó a preguntarse, influenciado por J. P. Jacobsen, autor de Niels Lyhne (1880), novela en la que se fomenta la sospecha de que la existencia, la vida, “no es jamás”.
¡No es jamás! Esto casi suena a Beckett y recuerda a Martin Amis cuando dijo que si alguien quisiera imitar el estilo beckettiano podría fácilmente salir del paso escribiendo: “No, nunca, jamás, no”.
Me acuerdo de Rilke, para quien la vida en sí, pura y libre de las determinaciones particulares que la califican y delimitan, se parecía a la muerte; lo era en tanto que puro espacio hueco e impreciso, ausencia y concavidad. “¿Cuándo es el presente?”, llegó a preguntarse, influenciado por J. P. Jacobsen, autor de Niels Lyhne (1880), novela en la que se fomenta la sospecha de que la existencia, la vida, “no es jamás”.
¡No es jamás! Esto casi suena a Beckett y recuerda a Martin Amis cuando dijo que si alguien quisiera imitar el estilo beckettiano podría fácilmente salir del paso escribiendo: “No, nunca, jamás, no”.
2012/01/25
Los destellos en el abismo de Morgenstern
Hace ya un tiempo que concluí la lectura de Destellos en el abismo, la trilogía de Soma Morgenstern compuesta por El hijo del hijo pródigo, Idilio en el exilio y El testamento del hijo pródigo. Se trata de una sola obra en tres partes, en la que se realiza un retrato de la vida de los judíos de Galitzia, de unos judíos piadosos, religiosos, que mantienen las costumbres de su tradición cultural.
2011/11/04
Cada estrella es para mí un policía
[La poesía de Thomas Bernhard no es fácil de leer, requiere esfuerzo. Es una poesía plomiza, triste, desgarrada a veces. Pero es una poesía que merece la pena ser leída. Aunque uno prefiera su teatro o su narrativa. Acompaño un ejemplo extraído de su libro "Los Locos. Los reclusos". No lleva título.]
Cada estrella es para mí un policía.
El firmamento desfila, pero es la mar milenaria
océano de cachiporras, ¡uniformada porquería!
La locura es roja en mi bandera carcelaria.
Me azotan los lomos, blancos como nieve,
mi roja cabeza hincha el viento de la tarde.
Golpean mi cuerpo cuando a oponerse se atreve
y no encuentra alimento, aunque no se acobarde.
En mis ojos centellea el huracán
de unas leyes que, afiladas, muerden.
Soy mi propio perro y tú mi can,
cuyas carnes en la prisión se pierden.
¿Qué clase de vino, mi Señora Orina?
Voy borracho entre los cráneos rapados
del bajo inframundo, entre esa ruina,
trenzo con mi hambre coletas a desharrapados.
Garsten, 1950
Cada estrella es para mí un policía.
El firmamento desfila, pero es la mar milenaria
océano de cachiporras, ¡uniformada porquería!
La locura es roja en mi bandera carcelaria.
Me azotan los lomos, blancos como nieve,
mi roja cabeza hincha el viento de la tarde.
Golpean mi cuerpo cuando a oponerse se atreve
y no encuentra alimento, aunque no se acobarde.
En mis ojos centellea el huracán
de unas leyes que, afiladas, muerden.
Soy mi propio perro y tú mi can,
cuyas carnes en la prisión se pierden.
* * *
¿Qué clase de vino, mi Señora Orina?
Voy borracho entre los cráneos rapados
del bajo inframundo, entre esa ruina,
trenzo con mi hambre coletas a desharrapados.
Garsten, 1950
- Así en la tierra como en el cielo. Los locos/Los reclusos. Ave Virgilio. Thomas Bernhard. Ediciones La uÑa RoTa, Segovia 2010, pag. 161
2011/10/31
Tietjens, héroe sin medallas
Christopher Tietjens es el protagonista de "El final del desfile", la gran novela de Ford Madox Ford, una de las más importantes de la literatura europea del siglo XX. En realidad son cuatro novelas enlazadas por este funcionario y luego soldado y quienes se mueven a su alrededor. Su esposa Sylvia, su amigo Macmaster, el general Campion, su amante Valentine Wannop, la señora Duchemin, su hermano Mark... un rico conjunto de personajes que quedarán marcados por los acontecimientos relacionados con la Primer Guerra Mundial.
2011/10/25
Merodear
¿Acaso escribir no consiste sobre todo en rondar o vagar en torno a lo esencial, como si merodear alrededor de una especie de papilla caliente fuera algo magnífico?
Al escribir uno siempre posterga algo importante, algo que quiere destacar a toda costa, mientras habla o escribe sin cesar de algo distinto, que es completamente secundario.
[Robert Walser, La papilla caliente, 1926-1927, recogido en Robert Walser, una biografía literaria, Jürg Amann, Siruela, Madrid 2010, p. 273]
Al escribir uno siempre posterga algo importante, algo que quiere destacar a toda costa, mientras habla o escribe sin cesar de algo distinto, que es completamente secundario.
[Robert Walser, La papilla caliente, 1926-1927, recogido en Robert Walser, una biografía literaria, Jürg Amann, Siruela, Madrid 2010, p. 273]
2011/07/11
El primer Vila-Matas, recopilado
He terminado hace unos días la lectura del volumen En un lugar solitario, de Enrique Vila-Matas, una recopilación en bolsillo de la obra narrativa primera del escritor barcelonés. Habiendo leído algunas de sus mejores nivolas, me apetecía recorrer sus inicios, con el peligro de toparme con alguna decepción.
No quisiera ser duro con él, pues escribe de maravilla, pero los temas de algunos de sus libros primeros me resultan ajenos, poco profundos. Me viene a la idea un ejercicio de estilo sin un fin determinado. Escribir por escribir.
No quisiera ser duro con él, pues escribe de maravilla, pero los temas de algunos de sus libros primeros me resultan ajenos, poco profundos. Me viene a la idea un ejercicio de estilo sin un fin determinado. Escribir por escribir.
2011/03/03
El desorden
He tenido un arranque de año, en cuanto a lecturas, completamente cautivado por el desorden. Disponer en la mesa de cinco o seis libros, todos empezados y ninguno concluido, es una especie de pesadilla. Pero estoy atrapado por comenzar un nuevo libro sin haber acabado el anterior.
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