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2010/02/15

Siempre Céline


Hay escritores de los que uno no puede desprenderse, aunque lo intente una y otra vez. Al final, regresan. Uno de los que me turbian el ánimo es Louis Destouches, conocido como Louis-Ferdinand Céline, posiblemente el mejor escritor francés del siglo XX. Su antisemitismo, su nihilismo, su carácter huraño, a veces ruin con sus mejores amigos, su desconfianza de todo y de todos no le han ayudado en nada, ni vivo ni muerto.

Hace pocas fechas terminé de leer la biografía y estudio de su obra elaborada por Maurice Bardeche. Un libro muy recomendable para quien no esté puesto en este autor, ya que puede realizar con su lectura una primera aproximación a su vida y, sobre todo, a su obra.

Su descripción del estilo, recurriendo a la imagen del espejo cóncavo, como antes haría Valle-Inclan, me ha parecido sobresaliente. El mismo Céline decía que si acercamos un bastón al agua, se reflejará en ésta con un cierto ángulo de deformación, por lo tanto ese bastón deberá ser retorcido para que la imagen reflejada corresponda a la trayectoria real de dicho bastón.

Con sus luces y sus muchas sombras, Céline tuvo la constancia de escribir sin parar. de forma enfermiza, prácticamente hasta su muerte en 1961. Una de las aportaciones más interesantes del estudio consiste en la defensa que Bardeche hace de las últimas obras del autor, especialmente de su trilogía: "De un castillo a otro", "Norte" y "Rigodon". Bardeche ensalza especialmente "Norte", que no he leído aún, por lo que no me voy a extender sobre el particular.

Esta opinión choca con el tópico de que Céline es "Viaje al fin de la noche" y poco más. Un tópico usado por quienes no han leído otras obras del autor francés. Simplemente "Muerte a crédito" está a la altura, si no supera, al ""Viaje". Ahí están además "Guinols band", "Fantasía" o "Normance".

Se podrá denigrar a Céline por su posicionamiento político y moral en torno al antisemitismo y al propio nazismo. Yo soy el primero en rechazar esos posicionamientos xenófobos. Pero lo que no se puede cuestionar, a día de hoy, es la obra en conjunto de Céline, sólida, amplia y sostenida en el tiempo.

FICHA:
- Louis-Ferdinand Céline - Maurice Bardeche, Aguilar, Madrid 1985

2007/01/28

Fatal coincidencia


Hoy he conseguido terminar la lectura de "Muerte a crédito" de Louis-Ferdinand Céline (Editorial Lumen). Una novela esperpéntica donde las haya, con un protagonista, Ferdinand, absolutamente incapaz de gobernarse a sí mismo. Un muchacho influenciado hasta la extenuación por quienes le rodean y que, tras largarse de casa, emprende una serie de aventuras junto al otro protagonista, el inventor y chiflado Courtial des Pereires, que en realidad se llamaba León-Charles Punais, y, fatal coincidencia, había venido a este mundo un 24 de septiembre, como el menda.

Este dato, que sale a relucir en la página 496, muy al final, me ha afectado mucho, la verdad. Tener algo que ver con semejante personaje es duro, ya lo creo. Pero en fin, lo importante es que nadie se libra en el relato de la locura, de una u otra forma, salvo quizá, el tío Edouard, un hombre práctico. De los padre de Ferdinand, mejor no hablar. Sobretodo del padre, algo horrible.

Sin duda merece la pena adentrarse en la prosa exaltada de este hombre, apasionado, lúcido, cruel, debastador. Seguiremos leyéndole, pero ahora descansaremos una temporadita de Céline, que puede llegar a empachar. Por cierto, de la traducción mejor no hablar.

2006/12/21

EL APESTADO

Anoche terminé la lectura de "Fantasía para otra ocasión" de Louis-Ferdinand Céline, un escritor apestado por sus confesado antisemitismo y su colaboración con el Gobierno de Vichy. Normalmente suelo huir de autores contaminados por semejantes "culpas", pero en el caso de Céline, la simple lectura de su primera novela "Viaje al fin de la noche", me animó a considerarlo como uno de los grandes del siglo XX.

El libro que ahora he concluido es en parte personal, en el sentido de que reprocha el acoso y la persecución que sufrió el autor por parte de los vencedores, los franceses buenos que capitaneaba el general De Gaulle. No es por tanto una novela, ni por el contenido ni por la escritura utilizada, plagada de interjecciones e interrogantes, de gritos de rechazo, de miedos, de amargura. Un texto que no es fácil de leer, que requiere la atención del lector y de un poco de comprensión para un hombre que se sentía acorralado, despojado de todo, ninguneado, pero que siempre dio la cara.

Ya sé que no es políticamente correcto ensalzar a Céline, pero lo hago conscientemente. Y además invito a quienes lean estas líneas a que lo hagan sin temor, en especial la novela más arriba citada, porque supone una verdadera experiencia sobre el sentido de la existencia del hombre en este planeta, los terribles comportamientos contra nuestros propios semejantes y, en definitiva, sobre lo absurdo de esta vida.

Próximamente, y tras haber digerido la "Fantasía", pienso adentrarme en "Normance", el segundo tomo de su ciclo más personal y desesperado, junto a "De un castillo a otro", "Norte" y "Rigodon". Ser felices, aunque para ello debáis recurrir a estimulantes como un buen libro.